Autor: Marcos Afonso
El dilema de dos hermanas de La Alberca en el momento en que solo una de ellas podrá irse a estudiar a la ciudad. La lucha por un trabajo digno de una actriz inmigrante encajonada de la peor manera. El conflicto de una reina por el efecto de la ley sálica en su hija, y la búsqueda de esta de su lugar en el mundo, entre su prometido y su amante. O las historias entrelazadas de cuatro inmigrantes jóvenes en la calle en la que están viviendo.
Son el núcleo de las obras de teatro que han escrito las alumnas de Literatura Dramática. Teatro de la realidad, que nace de las lecturas, experiencias y pensamientos de esta generación. Parafraseando a don Benito, su objetivo es mostrar una vivencia personal, pues en cada uno de los individuos se encuentra el reflejo de toda la sociedad. El objetivo no es realizar un documental, sino, como hemos visto en las lecturas de Ibsen, Valle-Inclán, Brecht o Mayorga que hemos hecho este curso amén de una visita por el teatro kathakali o los clásicos trabajados en Artes Escénicas, intentar ir más allá del día a día para ver qué se oculta en lo tangible.
Hemos visto lo difícil que es escribir palabras bien dichas, teatro bien cimentado, pero también lo gratificante que es plasmar fuera la mirada propia (además de las risas que vienen con las pruebas escénicas). Lo interesante que es ver las miradas del resto y contrastarlas con las expectativas que se crean (jugar, en cierto modo) al escribir obras de forma colaborativa, a la manera de las writers’ rooms que se usan en la guionización de la mayor parte de series que vemos —algo que, por otra parte, viene de lejos, como las comedias colaboradas de nuestro Siglo de Oro—.
Hemos visto las relaciones entre cine —u otras manifestaciones audiovisuales— y teatro. Nos hemos inspirado en Robert Wiene y en Pablo Maqueda. Hemos leído obras —Mouawad, Mayorga de nuevo— que juegan con formas propias del séptimo arte. Y hemos visto grabaciones de obras y compañías teatrales muy variadas directamente o con una cámara intencionada —Kantor, Nao d’Amores, Teatro del Norte, Atalaya-TNT, el CDN o producciones de RTVE (un montón disponibles en Estudio 1)—.
Una cosa más: también nos hemos dado cuenta de lo difícil que es editar un texto. Estudiar qué no merece la pena y cómo pulir las joyas que se esconden en él. Trabajar al máximo uno para reconocer el trabajo y la visión ajena. Bueno, seguramente lo habríamos hecho si nos hubiera dado tiempo… La inexorable PAU estuvo siempre a la vuelta de la esquina. El verano mató nuestra gloria y estos verdes que hogaño se hicieron de rogar acabaron nuestra suerte… Qué pena… Dicen los matemáticos que unos infinitos son mayores que otros y, si la realidad es infinita, el trabajo para erigir esta atalaya, este Babel de códigos para observarla—literatura, voz, cuerpo y danza, emoción, música y sonido, luz, cámara—, será igualmente interminable y deliciosamente placentero.
Juzguen como prefieran lo que escribo aquí. Por mi parte, deseo un largo recorrido a esta asignatura que ahora comienza sus pasos y a todas las vidas que crecerán con ella, sean alumnos o profesores.
Fdo: Marcos Afonso


