Cuando pensamos en la historia de la informática, suelen venir a la mente nombres como Alan Turing, Steve Jobs o Bill Gates. Sin embargo, muchas de las bases sobre las que se sustenta la tecnología actual fueron desarrolladas por mujeres cuya contribución ha sido, durante décadas, poco reconocida. Conviene destacar algunas de ellas:
Ada Lovelace: la primera programadora de la historia
En pleno siglo XIX, cuando los ordenadores aún no existían, Ada Lovelace (1815-1852) vislumbró el potencial de las máquinas de cálculo diseñadas por Charles Babbage. Mientras estudiaba la llamada Máquina Analítica, desarrolló una serie de instrucciones para que esta pudiera realizar operaciones matemáticas complejas.
Estas anotaciones son consideradas el primer algoritmo diseñado para ser ejecutado por una máquina, motivo por el cual Ada Lovelace es reconocida como la primera programadora de la historia. Su visión fue mucho más allá de los cálculos numéricos: imaginó que algún día las máquinas podrían procesar música, imágenes y textos, una idea sorprendentemente cercana a los ordenadores actuales.
Las mujeres del ENIAC: las primeras programadoras electrónicas
Durante la Segunda Guerra Mundial se desarrolló el ENIAC, considerado uno de los primeros ordenadores electrónicos de propósito general. Aunque la historia destacó principalmente a los ingenieros que construyeron la máquina, fueron seis mujeres las encargadas de programarla:
Kay McNulty
Betty Jennings
Betty Snyder
Marlyn Wescoff
Fran Bilas
Ruth Lichterman
Su trabajo consistía en configurar físicamente la máquina mediante cables e interruptores para que realizara cálculos complejos. Sin manuales ni precedentes, estas pioneras sentaron las bases de la programación informática moderna.
Durante muchos años su aportación permaneció en el anonimato, pero hoy son reconocidas como figuras esenciales en la evolución de la computación.
Grace Hopper: la mujer que enseñó a los ordenadores a entendernos
Si Ada Lovelace imaginó la programación, Grace Hopper (1906-1992) ayudó a hacerla accesible. Matemática y oficial de la Marina estadounidense, desarrolló uno de los primeros compiladores de la historia, una herramienta capaz de traducir instrucciones escritas por personas a lenguaje máquina.
Su trabajo permitió la creación de lenguajes de programación más cercanos al lenguaje humano y fue fundamental en el desarrollo de COBOL, uno de los lenguajes más utilizados en la administración y las empresas durante décadas.
A Grace Hopper también se le atribuye la popularización del término *bug* para referirse a errores informáticos, después de encontrar una polilla atrapada en un ordenador que provocaba un fallo en el sistema.
Hedy Lamarr: de estrella de cine a precursora del WiFi
Conocida mundialmente por su carrera cinematográfica, Hedy Lamarr (1914-2000) también realizó importantes aportaciones tecnológicas. Durante la Segunda Guerra Mundial desarrolló, junto al compositor George Antheil, un sistema de transmisión por salto de frecuencia destinado a mejorar las comunicaciones militares.
Aunque su invento no fue aprovechado inmediatamente, décadas después se convirtió en la base de tecnologías inalámbricas como el WiFi, el Bluetooth y el GPS.
Por lo tanto, la historia de la informática no puede entenderse sin las aportaciones de estas mujeres. Reconocer su trabajo no solo supone hacer justicia histórica, sino también ofrecer referentes a las nuevas generaciones de estudiantes que se acercan a la tecnología, la programación y el diseño digital.
Fdo: Julia Monroy
