Autor: Rosa Cabezón
El color, al diseñar, lo utilizamos para comunicar, para transmitir sensaciones, provocar emociones o captar la atención. Y siempre, como hemos visto, para significar.
Es una de las herramientas con que diseñadores gráficos y artistas trabajan a la hora de crear imágenes. En ocasiones no se le da la suficiente importancia, pero hemos de pensar, que en la visualización de una imagen, el color es lo primero que se percibe. Antes incluso que la forma. Por lo que en gran medida va a determinar si seguimos mirando o perdemos el interés por ella. El color puede guiar nuestra lectura de una imagen y ayudarnos a clasificar la información que nos expone. Además de transmitir información.
Se habla mucho de la psicología del color y de sus posibles significados, vinculados a nuestra cultura y nuestras experiencias previas. Pero hay otros factores que determinan el uso de los colores en el diseño. Joan Costa nos habla de ello en su libro Diseñar para los ojos. Para él, el color es un elemento más del sistema gráfico, en igualdad de importancia que la forma, las imágenes y los signos (tipográficos o icónicos). Cualquier proyecto de diseño gráfico conlleva comunicación visual y tiene en el color uno de sus elementos de base. Y la elección de uno u otro atiende a funciones e intenciones comunicativas.
Para destacar su importancia, Costa trata el color desde su carácter semiótico. La semiótica del color nos habla del sentido que éste aporta a una imagen o diseño. La semiótica del color se desarrolla en función de dos componentes: el grado de iconicidad cromática (o su correspondencia con el objeto representado) y la psicología de los colores (es decir, lo que nos evoca a cada uno, emociones o sentimientos, algo cultural y psicológico). Costa explica que la influencia psicológica no es tan aplicable a la comunicación gráfica. Esta afirmación parte de la idea de que el uso del color depende en parte de los contextos donde se muestran. Por ejemplo, no tiene el mismo significado el rojo en un contexto de seducción gráfica que en un contexto de alarma o llamada de atención. Por otro lado, el significado también depende de la relación que establece con otros colores y con nuestra propia cultura. por lo tanto, no tiene un carácter fijo.
Es por ello que Costa se centra en el carácter icónico de los colores para establecer una clasificación para su uso en las comunicaciones gráficas. Y para hablarnos de ello, nos ofrece una clasificación funcional de los colores en tres categorías: color realista, color fantasioso y color sígnico.
Color realista. En el diseño y la comunicación gráfica, el color realista nos facilita la identificación de la figura representada. El color de algo es asociado al elemento que representa. Dentro de este tipo de color, encontramos el color naturalista (real como lo encontramos en la naturaleza), el color exaltado (saturado o exagerado con algún fin comunicativo) y el color expresionista (que parte del color real, pero lo dramatiza y exagera en exceso con fines dramáticos). Cada uno de ellos, con matices sobre el color original, pero sin perder ese vínculo con la realidad.
Color fantasioso. Es opuesto al realista, ya que lo fantástico se opone a lo real. Pero dentro de esa fantasía puede ser color imaginario (dentro de un imaginación común o una fantasía compartida, como el color verde de los extraterrestres) o arbitrario (sin ningún tipo de vínculo anterior). No está vinculado a nada anterior
Color sígnico. Este tipo de uso del color es el que más relación tiene con el diseño gráfico. Su uso va vinculado a su funcionalidad gráfica. El color se aleja de las fotografías e ilustraciones y se centra en el mundo del diseño. Dentro del uso del color en el diseño distinguimos colores esquemáticos (el color opera con valor totalmente gráfico y capacidad de abstracción. Se concentra en lo esencial para ser un signo más en el diseño gráfico. Color valor equivalente a los símbolos gráficos y tipográficos), colores señaléticos (el color funciona como color señal porque implica un significado aunque este pueda ser arbitrario o diferenciador de partes). Y color emblemático (el color tiene un poder simbólico que opera con simbolismo utilitario)
A la hora de elegir el color en un diseño, por tanto, no siempre se tiene en cuenta la psicología del color, sino muchas veces es importante conocer estas variables. Un color en un proyecto puede ser a la vez varios tipos de color, pero siempre hemos de tener en cuenta la función del color dentro del diseño y el objetivo final del mismo. Esta clasificación no se expone como algo rígido, sino como información para que futuros diseñadores puedan experimentar y elegir los colores más acertados en sus proyectos.
Texto basado en el libro Diseñar para los ojos, de Joan Costa.
Fdo: Rosa Cabezón.
Profesora de Diseño Gráfico de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Soria.
