Autor: Marcos Afonso
El 19 de diciembre de 2024 pudimos disfrutar de una placentera —y extenuante— excursión a Madrid. Compartíamos autobús y planning en paralelo con el IES Politécnico. La idea era sencilla: ir a la exposición del esperpento del Reina Sofía, ver Madrid de una forma distendida y concentrarnos todos en el María Guerrero para ver Nada, producción del CDN y dirección de Beatriz Jaén (tráiler disponible aquí).
La exposición del esperpento tenía una cantidad de información y reliquias invaluable. No solamente quedaba o partía del esperpento como el género dramático que patrocina Valle-Inclán, sino que atendía a toda la realidad histórica y cultural más amplia que lo explica y enriquece. Partía de la situación histórica de España tras la revolución Septembrina de 1868, y en especial de la política. Toda la correlación social de la Restauración y su desarrollo, la crisis del 98 —externa e interna—. Todo el reflejo de la cultura internacional de la crisis de fin de siglo. Francia, Alemania… El género chico, lo grotesco, el guiñol, Alfred Jarry… Unas cuantas referencias necesarias para entender el panorama que encontró Valle cuando comenzó a regresar a escribir teatro en la década de los 10. Divinas palabras, Martes de carnaval, Tirano banderas… Una exposición abrumadora —en el buen sentido— e interesante sobre algo que, azarosamente, ha caído en la PAU de Lengua de este año, centenario de la segunda publicación de Luces de bohemia.
Pero la estrella del día fue, sin duda, la representación de la obra. Tres horas y un descanso que se pasaron volando en la adaptación de la novela de Carmen Laforet. Las alumnas a la vuelta destacaron cuestiones como la escenografía al detalle, pero cambiante —incluyendo un coche que irrumpía en escena atravesando una pared—, las actuaciones del elenco, joven o veterano, los personajes tan interesantes y sus dinámicas en la obra y el proceso de adaptación de Joan Yago, que no gustó a todas, pues la actriz protagonista doblaba texto y trabajo como narradora confidente hacia el público.
Ahora que ha terminado el curso, y que la mayor parte de alumnos de 2º se irán a estudiar fuera —lo que sigue se aplica en cierto modo al resto también—, quizás les quede la impresión de la historia de Andrea, en un contexto tan radicalmente distinto a nuestra vida actual y, sin embargo, con contornos que nos son familiares. Quizás les acompañe en los primeros pasos de esta nueva etapa de ineludibles sombras y maravillosas luces.
Fdo: Marcos Afonso


